Restaurar es más que darle vida al pasado, es preservar la memoria en el presente y mantener el patrimonio para el futuro

viernes, 12 de agosto de 2011

El Tesoro de Machu Picchu vuelve a casa para siempre

















La Casa Concha, en la ciudad de Cusco, exhibe hasta el 25 de agosto 360 de las piezas arqueológicas devueltas por la Universidad de Yale cien años después de habérselas llevado de Machu Picchu. Se trata de vestigios culturales que ya fueron contemplados por 305.000 personas durante los 19 días que se expusieron en el Palacio de Gobierno de Lima. Ahora quedarán para siempre en su provincia de origen tras un siglo de disputas. 

Los primeros vestigios de Machu Picchu que Yale devuelve al Perú se exponen en dos salas de la Casa Concha, un pequeño centro cultural que acaba de rehabilitarse en Cuzco, aunque el Gobierno peruano ha prometido construir un “gran museo” en esa ciudad para exhibir un tesoro que tiene más valor histórico y simbólico que material. El nuevo edificio estará situado en un terreno de 21.000 metros cuadrados que gestionará la Universidad San Antonio Abad, institución encargada de custodiar los bienes arqueológicos que vayan llegando desde Yale en una sucesión de envíos que no terminarán hasta finales de 2012. 

Será “un edificio en el que pueda exponerse y continuar la investigación de todos estos bienes por los arqueólogos de Cuzco, de Perú, de Yale, de todo el mundo", según explicó Alan García, el presidente que logró rescatar para su país las cerámicas, joyas, armas, herramientas y restos óseos de la cultura Inca que fueron trasladadas a los Estados Unidos por el profesor Hiram Bingham a principios del siglo XX. En total, más de 46.000 vestigios de la cultura inca que había encontrado en la ciudadela de Machu Picchu. 

La exposición en Cuzco de los primeros objetos devueltos por Yale carece de las condiciones de seguridad y conservación que tenían en los Estados Unidos ya que las vitrinas y equipos técnicos necesarios aún no han sido instalados, pero el rector de la Universidad San Antonio Abad asegura que "no hay riesgo de deterioro, ya que el clima cuzqueño es el adecuado”, aunque sí se ha reforzado la seguridad de la Casa Concha con agentes de la Policía Nacional y personal de una empresa privada. 

El primer envío de Yale viajó al Perú como valija diplomática en un avión comercial que aterrizó en el aeropuerto de la capital el 30 de marzo de 2011. Tras 25 días en Lima, los vestigios arqueológicos emprenden viaje a Cuzco en un avión Hércules que el Presidente de la República puso a disposición de las autoridades locales. 

El gobierno peruano logró recuperar el tesoro tras anunciar “una campaña internacional” contra Yale. Alan García fijó el 7 de julio de 2011 como “línea divisoria” para que la institución educativa devolviera las 46.632 piezas reclamadas. “O nos entendemos por la integridad de Machu Picchu, o nos caracterizamos como saqueadores de tesoros", dijo públicamente en un mensaje que logró gran repercusión en los Estados Unidos. Luego convocó una manifestación multitudinaria en el centro de Lima bajo el lema “Yale, devuelve los bienes de Machu Picchu. Viva el Perú”. 

Dos semanas más tarde, el ex presidente mexicano Ernesto Zedillo viajó a la capital peruana como enviado especial de la universidad estadounidense, y comunicó a Alan García la decisión de entregar "en su totalidad todos los bienes, fragmentos y partes que fueron tomados de Machu Picchu por el señor Hiram Bingham hace casi un siglo". Ernesto Zedillo trabaja actualmente como director del Centro para el Estudio de la Globalización de Yale. 

"El gobierno peruano agradece esta decisión", explicó el presidente García en un discurso televisado, y entonces reconoció que Yale ha sido “un digno y dedicado custodio del material en cuestión”, que “se hubiera desperdigado en colecciones privadas por el mundo, o tal vez hubieran desaparecido", si esa universidad no lo hubiera conservado. Un comunicado posterior del Ministerio de Relaciones Exteriores peruano explicaba que el Perú y Yale "resuelven amigablemente la controversia” tras haber estampado su firma en un memorándum de entendimiento el ministro peruano de Relaciones Exteriores y el presidente de la universidad”. Además, el Estado peruano y la universidad de Yale acordaron pedir la suspensión del proceso judicial abierto en Connecticut (EEUU) mientras se ejecuten las estipulaciones del memorándum. Una vez que la devolución concluya, “ambas partes solicitarán la terminación del juicio”. 

El presidente Alan García había optado por la vía judicial en 2008, tras destituir a su anterior gobierno, que mantuvo una actitud laxa y dubitativa en este asunto. Inicialmente se pensó que fuera la Justicia del Cuzco la que se encargara del caso, ya que Machu Picchu se encuentra en su jurisdicción, pero el procurador especial designado por el nuevo gobierno se inclinó finalmente por llevar el asunto a una corte de Estados Unidos para adelantarse a la previsible actuación de los abogados de Yale cuestionando la competencia de los jueces peruanos. 

La Universidad de Yale contraatacó con el argumento de que "hace casi un siglo desde que ocurrieron los acontecimientos y, tanto bajo la ley norteamericana como la peruana, las pretensiones del Perú están prescritas", según explicó el abogado Enrique Ghersi, especialista peruano contratado para defender sus intereses. Los dirigentes de la universidad promovieron también la difusión de informaciones en la prensa norteamericana que subrayan que Machu Picchu “estaba olvidada y cubierta por una densa vegetación a más de 2.000 metros sobre el nivel del mar” en el momento de las excavaciones. 

El Presidente del Perú rechazó tales argumentos y prometió batirse por la defensa del patrimonio de su país en todos los escenarios internacionales. “No dejaré de hablar del asunto todos los días hasta el 7 de julio del 2011, esté donde esté, en las Naciones Unidas, OEA, UNESCO o en una embajada”, dijo públicamente antes de enviar una carta personal a su homólogo estadounidense, Barack Obama, con quien se entrevistó después en la Cumbre Asia-Pacífico celebrada en Osaka. Según reveló el ministro peruano de Cultura, Juan Ossio, habría sido Obama quien convenció al rector de Yale de la necesidad de cambiar de actitud, en el transcurso de una conversación personal que mantuvo días después. “Yale se encuentra en una campaña de proyección mundial, y este tema estaba poniendo en peligro su prestigio”, dijo el ministro Ossio. 

Fuentes de la comisión peruana encargada de la repatriación de los tesoros de Machu Picchu han comentado también que el cambio de Yale se debió al “excelente posicionamiento” peruano ante la demanda judicial y un hecho básico: la comisión accedió al inventario de las piezas y descubrió que muchas no habían salido del envoltorio original, lo que demostraría que Yale no realizó ningún estudio sobre ellas durante todo un siglo. 

El que era entonces jefe del Estado peruano dijo públicamente que esta devolución debe ser “un ejemplo para otros pueblos del mundo que han visto saqueado su patrimonio, como Egipto, Mesopotamia o México”. “Es el momento de lanzar una convocatoria a todos los pueblos y civilizaciones", añadió alan García, que dijo sentir la “sangre indígena” que “corre en nuestras venas”.



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